lunes, septiembre 18, 2006
la herida...
jueves, septiembre 14, 2006
Actividad secundaria del estadio sensible de las horas.
Aun no creo desestabilizar los determinantes ejercicios de la sensibilidad ajena, sin lastimar, sin querer, ajeno al dolor. No creo en determinar la moral, adjetivada de valor, a cada persona que existe, que mora con otra sensible notoriedad, una vida adusta, sencilla, noble y hasta pecaría de incierto, al decir que lo se, además de todo lo contrario. Sobre todo cuando no encuentro, la verdadera razón que nos hace estar y convivir, pasar un momento compartiendo, este mágico expendio de humildad, humanidad y cosas: la vida; la cual nos hace ser parte de esta época, de esta conveniente sociabilización.No hallo este hilo exquisitamente distensible, procurando guardarle distancia, evitando rozar siquiera su existencia cuando todo equipare a la intolerancia, ni quiero pensar en esa hora y en ese caso de algunos, dejando atrás los dedos largos y las marquesinas doradas, afilando los dientes en los puños, aplastando certeros golpes en la mandíbula, de guarros y cadenas.
No entiendo donde el respeto invadió miles de calles y se extinguió toda esa bruma que separaba la multitud hasta tu mano. Invocando a la benéfica imparcialidad de los valientes, ¿donde estabas cuando el reparto de la cordura y el motivo no te dejo ser feliz y solo actuaste para vivir?
Si te siento, si eres un acompañante en este difícil camino. ¿Porqué haces tan absurda, esta convivencia, tan pesado el trato, tan áspero el camino, si vamos a estar todavía compartiendo algunos años? Si pensaras tan solo un momento que tienes la opción de limitar ese roce del que hablo y siento por todos; en cambio divides, repartes e interfieres en este diario devenir, impidiendo rodar nuestro trato, cada vez mas imposible. Pobre amigo, pobre yo, pobres todos estos caminantes que solo viven en la máscara de un confort perlado y falso, o ¿eres capaz de ser mediano para con las restrictivas comandas del sistema? cuando no eras así, vislumbrabas fogosamente tu bandera, defendías a metralla tu incorruptible misión… y ya no queda nada por lo que luchabas, ya no queda nada de esperanza para ti, ahora logras defender el interés, per cápita de tus atenuadas proezas, de tu febril conformismo que no cesa de crecer, que no cesa de creerse, en ti mismo la expresión mas cobarde de tu ignorancia… ya no pido que luches, ya no pido que desvalores tu consanguínea forma con el estado, no te pido que cambies ni mucho menos que te entregues, a lo que quisiste ser algún día. Solo quiero que votes por la paz de tus semejantes y mueras a gusto con tus sentidos, y que seas feliz, con toda tu carga, con todas tus cosas, a través de esta vida senil que te acompañará muy pronto; quiero para ti y para mi que comuniques nada, que no respires la atmósfera sutil del desengaño, que no cuelgues en ti la máscara de la hipocresía, con odio… Deseo que seas mas allá de la revolución una mano compañera y no frontal, mas persona y no enemigo; vuelve a recordar tu esencia y la razón por la que estas vivo… agradece que estoy para ti, con mi fusil al hombro y preparado, solo resguardando la tranquilidad que tanto buscas, el rescoldo de tu humildad, la sagrada manta de la esencia, de la comuna, de tu pueblo…
martes, septiembre 12, 2006
palabras en silencio...
miércoles, septiembre 06, 2006
El necio
Para no hacer de mi ícono pedazos
para salvarme entre únicos e impares
para cederme un lugar en su parnaso
para darme un rinconcito en sus altares
Me vienen a convidar a arrepentirme
me vienen a convidar a que no pierda
me vienen a convidar a indefinirme
me vienen a convidar a tanta mierda
Yo no sé lo que es el destino
caminando fui lo que fui
allá Dios que será divino
yo me muero como viví
Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un "hijonuestro".
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
más yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).
Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino:
Yo me muero como viví.
Dicen que me arrastrarán por sobre rocas
cuando la revolución se venga abajo
que machacarán mis manos y mi boca
que me arrancarán los ojos y el badajo
Será que la necedad parió conmigo
la necedad de lo que hoy resulta necio
la necedad de asumir al enemigo
la necedad de vivir sin tener precio
Yo no sé lo que es el destino
caminando fui lo que fui
allá Dios que será divino
yo me muero como viví
Primer acto de magia…
Este recorrido de apenas algunos kilómetros, me hizo pensar en la grandeza inmensa de la montaña, si acaso se dibujaba a lo lejos, ahora recorrida y tan abrazable a cada instante, las premoniciones eran solo efímeras burlas de la razón. Al cabo, en carne propia se siente el misterio, con el cantar de los pájaros, el frío de la mañana, los múltiples olores de la tierra, el fresco tiritar de la hierba al encanto de los vientos, cuando el roce frugal del rocío quebranta los distantes recorridos, milimétricos y sutiles, chorreantes y distintos… el vuelo mágico de los insectos, y todo se encierra en un cuadro de inagotable movimiento; los pasos sensibles de la niebla, con su manto encantador, el cual se vive en distinta dimensión, imágenes del cuento. La misma historia que canta entre nubes las diversas formas que arrebata la cordura indistinta del juego, la diversa memoria de figuras, la canción armónica de la natura. Me siento a mi mismo, agradecido, feliz de compartir, cada paso, cada respiro, suspiro, de este viaje, de esta vida… ¡ay montaña!
Este incierto, esta duda fraguada de sueños, este encantador silencio, lleno de ruido, de plántulas y enredaderas, de arbustos, madreselva, orégano y menta, hinojo reservado, acuyo y hierba mora; colores diferentes, verdes, moradas, amarillas, de hojas lanceoladas y filiformes, árboles inmersos de humedad y universos, potencias y potencias de trivialidades, bosque, lleno de fábulas y duendes que viven en las hayas y encinos gruesos, hadas mágicas espiando mi atrevida incursión, a este, su pequeño mundo; cuando acabo de dar un paso me interrumpe cada vez más el asombro, el sentimiento de cuan acompañado estoy de este canto… ¡ay deseo!
Vuelvo los ojos a la pequeña fracción de lo que soy, en perspectiva, a todo este entorno; me descubro, ahí, tan indefenso de mi mismo, de la febril introspectiva, casual de mis acciones, a la despejada correlación de mis adentros, y me siento tan pequeño y tan inmenso, amoroso, mágico, sencillo, como yo mismo, ya sin penas, ya sin momento, sin tiempo, vivo… ¡ay vida!
martes, septiembre 05, 2006
Ursus major
Te perdí cuando dejé de mirar el cielo, ya no quedaba más de esa constelación de millones de años, dejé de abrazar mi almohada de sencillas promesas, cuando escribí en tu cuerpo “nunca me dejes” y tu respondiste con un beso inextinguible en el fuego “sabes que te voy a amar siempre”; en calma resolví mimarte, cada centímetro de lo que tu eras y desee mas que nada ser inmortal contigo… como un sueño. Miles de pasos, miles de personas en ese preciso instante desearon la eternidad para nosotros, sin conocernos, sin saber siquiera cual era el fondo de las cosas, cual era la intención salvaje de nosotros estando juntos.
Dejé de sentirte cuando la duda invadió nuestros encuentros cada vez mas triviales y pertinaces, como si las uniones hicieran fraguar el mismo deseo de estar en nosotros, sin consultar al destino nos fuimos perdiendo del amor, del todo, en ese célico, abrumador camino. Plasmados ahí, en ese gélido disturbio matemático e infinito, quedamos guardados, señalando a los marinos la ruta del destino.
Estoy a medias bien. Estoy a medias siempre desde la partida. Del cinturón de Orión hasta las dormidas Pléyades; he resuelto a descubrir tu aroma, la exacta definición del movimiento de tu alma, la determinante rúa láctea me deslumbra y no estoy completo. Me descifro dormido a la mitad de mí, a la media sombra de mi cuerpo, en la varada epifanía cinética del espiral.
El ojo del huracán me avienta a descubrir miles de formas de la tranquila estadía de los signos, cuando avante desmorona las bondades de la vida, excelsas y desfigurantes, grotescas misivas de la intensa imagen, cuando acabo de nadar en ese paraíso conmensurable de los recuerdos.
de vuelta a la normalidad
Todo vuelve a ser normal si sentimos la necedad de existir sin sangre, sin voz, sin letras con que resumir la alborotada piel del deseo… si llegamos a ser luz, dejamos de quebrantar la desidia de ser irresponsables del alba, llegamos a ser polvo níveo de algún cuerpo celestial olvidado. Seremos algún día, caminantes equívocos, pasajeros con destinos diversos, arrancados de una historia diferente. Cuando el caso sea, se ejemplificará la testarudez de ser simple, de estar a diestra y siniestra regalándose a si mismo, como un hombre franco tirado a media carretera, sin prisa y sin dientes con que devorar el pastel ingenuo de la facilidad. Todo es normal, todos se fijan aquí en tu corazón justificando heridas que siguen sin sanar, embrujos y maleficios, engañando al comensal. Elixir de amor, regado en las faldas de la concupiscencia, adiestrado valor de nobles, serpentinos regodetos y caminos infiltrados, de carmín y estilo, manos empacadas en guantes de tul y franela, fríos días de un invierno engañoso a mediados de la canícula, seremos nosotros mismos cuando todo esto pase como un sifón vertiendo partículas infinitesimales de soda en un vaso de vodka corriente. Invitaciones al desden y a las sombras, cuando el pensante sentimiento se queda sin motivos, desnudo sin la boca de opinión, sin fondo tenue, sin arrepentimiento, sin lozanía de perdón, vivo. Existencial y frío te observarás dentro de una caja de cristal, sistemático y frugal, hambriento de respuestas y verdad, necesitado, al fin; y sin terminar degradará la calidad humana que te hace ser tu mismo. Y sientes morir sin motivo, sin tener la capacidad etérea que te hace existir sin motivo… eres polvo, como ese polvo sin eternidad, pasajero. Te dejas caer hacia el viento irreal que te arrastra a una corriente sin fin y sin cielo. Terreno. Mineral, acabas por ser aplastante y sólido, inmóvil, pétreo, inconmensurable, febril por sueños que no vuelven, por ideas que no emergen, por sentidos que se han destilado en sequedad, en tu destino.
Volar, no ha sido siempre un buen sueño cuando no eres más allá que firme, más allá de ti. Más allá de donde tú no conoces, infinito. Deseo efímero que termina por saberse inútil. ¿Quien da más por un pesimista que termina por esperanzarse en las determinantes sombras de lo que puede ser?
No se puede comprar el amor
¿Se cansa la emoción, y muere lo que fue?
tantos sueños que no fueron más allá…
Pensándote, quiero ahora, necesitar las pérfidas chocomileras del abismo
para hacerte mil esencias del licuado del amor, así como el embrujo,
así como la savia dejada del nopal, así como el hongo tirado al excusado,
un churro en la basura, una grapa derramada en las fresas de la fiesta,
miles de cervezas mezcladas con limón, miles de Marlboro mojados
por esa lluvia que nos dejo rebosantes de nada.
Existenciales, dejados, abandonados del amor.
¿Qué es el amor? Sino más que transacciones de New York.
Amor con dineros, amor con sólido material de los buenos, los que tienen,
comodidad en los Hamptons, desidia de Paris con aguaceros;
quedarse y dejarse en la minuta de un hotel de negocios,
ahorcarse en la sabana de seda sin destino, sin perfectitud,
sin deseo de hacer el amor. Solo una palabra distinta del ser,
sin ser; una copa de lomo a lomo en las tibieridades
oscuras y frías de la habana nocturna, sin olas y sin mar.
Sacudida pétrea del fantasma del sentido. Agazapada
sensual de los destinos. Nos encontramos.
Fuimos libres de hacer el amor a nuestro antojo
y te amé con errores, con disturbios de la política en turno,
con sabor a café cordobés… que más quiero si no amarte.
Todo pasa; todo ha quedado armado en singular monotonía.
Todo se degrada para ser sin ser. Todo se ha vuelto una locura
desgajada, descarnada de locura. Unos sones suenan a lo lejos.
¿Será tu vida? ¿Será mi vida? ¿Serán las oscuras golondrinas que vuelan
dispersas a la cálida venida del verano?
lunes, agosto 21, 2006
bebida mágica
1/4 oz de brandy
1/4 de guaco (preparado con aguardiente preferentemente de Limones Cosautlán)
1 cda. de vainilla natural
6 cubos de hielo
1/2 taza de leche vaporizada
3 cdas. de leche condensada
canela espolvoreada
2 fresas enteras
un refresco de 330 ml sabor limon
agua mineral al gusto
desde el pleno de la Revolución

jueves, agosto 17, 2006
Mascarada.

A distancia recorro lento, la mente, lamento.
Cuantas palabras me guardé en el cuerpo,
cuantas lagrimas guarde en el tuyo,
simples despedidas
cuando mas te amaba en el silencio.
El río en correnterías, recorre, corrientes,
desata en las cascadas, cáscaras, descacaradas...
cuantas caras debieron descararse,
con solo verter el alma en los nacarados brillos de las máscaras.
La montaña.
<-- Xico Viejo, Veracruz.. Para Are e Ivan.Llueve afuera, tengo la misma imagen de tu rostro cuando compartimos ... te quiero.
Te quiero a estas horas de la noche cuando afuera la tormenta desata misteriosamente sus hilos destellantes en floridas copas, en desgastantes caminos celestes y nocturnos, te amo como cuando eras niña, como cuando jugabas a vestir las muñecas de tu casita de madera. Tan sencillo como cuando no querías artificios para ser feliz, como cuando la necesidad de vivir era solo amar disfrutando las nimiedades de un momento feliz compartido. Te amo así de simple, así de sencillo con mis ropas de juegos, con mi sangre que late escribiendo nupcias con delicados sonidos de abejorro… te amo con todo el esplendor del juego, con todas las mañas de ganar, con todas las astucias de compartir esta felicidad de niño. Con este pequeño corazón de injerto, con esta manía de abrazarte en mis espacios, a travéz de la niebla, feliz. Cantando la sencilla tempestad del viento que te abraza el cabello, te endulza los ojos, e ilumina tu silueta de mañana.
Cuando la nostalgia ya no causa ningún dolor en mi tristeza y el amor lo comparto con la armadura coraza del tiempo que me vuelve mortal y a donde vine, me regala leal a tu sentido; somos uno, y ya enterramos nuestros muertos…
Llueve afuera, tengo la misma imagen de tu rostro cuando felices compartimos… te quiero a estas alturas, cuando no soy, mas que tú, cuando lluvia, cuando canto y relampago se unen; yo te invito mi sombra, mi tierra, mi destino... aqui a mi corazón en plenilunio.
martes, julio 11, 2006
momento feliz...


martes, julio 04, 2006
La cascada de la monja.

lugar mas destilado de pasado, lo hay en los hilos que hacen las cascadas; el ruido de su continuo destellar en roca hace tan celestial canto; deriva en la joya del paisaje que acongoja los sentidos, suave, roca, movimiento constante, delirio...
Que más podría, y que más querria sin tener las miles de burbujas en mi cuerpo revoloteando como avispas dormilonas, como sueño, acompasado y sutil.
sábado, junio 24, 2006
Espiripitiflautico

para Goyo, Aza, litros y Paco. mis mejores
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Sin embargo esto suele definir mi protuberante despilijado auntentirifico molusco.
espiripitiflautico: definicion de lo que no se quiere definir sin meterse en espiripitiflauticos enredos. hay que estar demaisado espiripitiflautico para espiripitifalutear las espiripitiflauticas acciiones. jejeje
miércoles, junio 21, 2006
la otra carta (Jaime Sabines)
Otra carta
Siempre estás a mi lado y yo te lo agradezco.
Cuando la cólera me muerde, o cuando estoy triste
-untado con el bálsamo para la tristeza como para morirme-
apareces distante, intocable, junto a mí.
Me miras como a un niño y se me olvida todo
y ya sólo te quiero alegre, dolorosamente.
He pensado en la duración de Dios,
en la manteca y el azufre de la locura,
en todo lo que he podido mirar en mis breves días.
Tú eres como la leche del mundo.
Te conozco, estás siempre a mi lado más que yo mismo.
¿Qué puedo darte sino el cielo?
Recuerdo que los poetas han llamado a la luna con mil nombres
-medalla, ojos de Dios, globo de plata,
moneda de miel, mujer, gota de aire-
pero la luna está en el cielo y sólo es luna,
inagotable, milagrosa como tú.
Yo quiero llorar a veces furiosamente
porque no sé qué, por algo,
porque no es posible poseerte, poseer nada,
dejar de estar solo.
Con la alegría que da hacer un poema,
o con la ternura que en las manos de los abuelos tiembla,
te aproximas a mí y me construyes
en la balanza de tus ojos,
en la fórmula mágica de tus manos.
Un médico me ha dicho que tengo el corazón de gota
-alargado como una gota- y yo lo creo
porque me siento como una gruta
en que perpetuamente cae, se regenera y cae
perpetuamente.
Bendita entre todas las mujeres
tú, que no estorbas,
tú que estás a la mano como el bastón del ciego,
como el carro del paralítico.
Virgen aún para el que te posee,
desconocida siempre para el que te sabe,
¿qué puedo darte sino el infierno?
Desde el oleaje de tu pecho
En que naufraga lentamente mi rostro,
te miro a ti, hacia abajo, hasta la punta de tus pies
en que principia el mundo.
Piel de mujer te has puesto,
Suavidad de mujer y húmedos órganos
en que penetro dulcemente, estatua derretida,
manos derrumbadas con que te toca la fiebre que soy
y el caos que soy te preserva.
Mi muerte flota sobre ambos
y tú me extraes de ella como el agua de un pozo,
agua para la sed de Dios que soy entonces,
agua para el incendio de Dios que alimento.
Cuando la hora vacía sobreviene
sabes pasar tus dedos como un ungüento,
posarlos en los ojos emplumados,
reír con la yema de tus dedos.
¿Qué puedo darte yo sino la tierra?
Sembrado en el estiércol de los días
miro crecer mi amor, como los árboles
a que nadie ha trepado y cuya sombra
seca la hierba, y da fiebre al hombre.
Imperfecta, mortal, hija de hombres,
verdadera,
te ursupo, ya lo sé diariamente,
y tu piedad me usa a todas horas
y me quieres a mí, y yo soy entonces,
como un hijo nuestro largamente deseado.
Quisiera hablar de ti a todas horas
en un congreso de sordos,
enseñar tu retrato a todos los ciegos que encuentre.
Quiero darte a nadie
para que vuelvas a mí sin haberte ido.
En los parques, en que hay pájaros y un sol en hojas por el suelo,
donde se quiere dulcemente a las solteronas que miran a los niños,
te deseo, te sueño.
¡Qué nostalgia de ti cuando no estás ausente!
(Te invito a comer uvas esta tarde
o a tomar café, si llueve,
y a estar juntos siempre, siempre, hasta la noche.)
El recorrido...

Despues de analizar, todos los comentarios nacen de la ronda, nacen del mismo honor de ser amigo, elemento que se hace por siempre, sin mencionarlo siquiera.
Caminar por todos los cuentos, a través de un bosque repleto de aventuras, blandiendo con la espada los turbulentos masacotes, inclementes mounstros del abismo, celerinos magos desafiantes...
Tres mosqueteros, tres amigos que describen gloria despues de conquistar el valle...
Generales, osos guerreros desafiantes.
(despues de un recorrido a la zona que se pretende destinar para el bosque que se ubica dentro de los terrenos del CBTa, Nvo. Morelos)...
martes, junio 20, 2006
Esta es la ultima vez...
El sueño
Dejo en mis manos, mis sueños, como tendidos,
de juegos de azar, de tormentas y de viento sur.
Acabo de llenarme de ti hace un rato...
y decido tomarme una fresca agua de diluvio
te se de lejos, porque faltas, te se de cerca,
porque extraños pasos se sienten desde siempre.
Acabas, me miras, te injertas plena en la copa de aquella montaña.





